La Sirena Mataró llegó a Europa para quedarse

A pesar de perder ante el Dunaújváros en semifinales, el equipo del Maresme demostró en la final de consolación que no tiene intención alguna de marcharse y su intención es la de consolidarse entre los mejores equipos del waterpolo europeo

Las catalanas celebrando el bronce / JOSEP ARNAU (ATELIER PHOTO)

Éste lunes se cumplirán dos años de la semana loca del waterpolo ‘mataroní’. Aquella que empezó con el primer titulo de la historia de la sección femenina, la Copa de la Reina, y que culminó con la LEN. Una fecha que es, todavía, demasiado reciente para suplantarla. O quizás no. Lo cierto es que en Mataró nos hemos habituado a esto de permanecer en la élite europea. De formar parte de ella. Este fin de semana prometía ser de nuevo material para la historia. Una historia que contar una y otra vez. Incluso las previsiones de mal tiempo (que se han cumplido) nos llevaban de nuevo a la piscina fetiche, un Sorrall que es sinónimo de éxito.

Pero este viernes todo esto quedo en, tan solo, una promesa. La Sirena saltó al agua con el único objetivo de llevarse el oro al cuello, de cantar el bequetero (el himno festivo de la ciudad) y de alzarse con otra copa LEN que ofrecer a toda su gente. Las gradas volvían a relucir ilusión, esperanza, convicción y fuerza para aupar a sus sirenas hasta el final.

Un final inesperado

Pero lo que al final mandan son los resultados y un 0-6 en la primera parte dilapidó cualquier opción de La Sirena. El Dunaújváros se marcha de Mataró con la copa pero por encima de todo con una bolsa llena de crédito después de imponerse, justamente, a las anfitrionas y al favorito Olympiacos en una final jugada con clase y maestría. Han superado sus propias previsiones iniciales.

En Mataró sin duda alguna no se esperaba este desenlace. Por eso se ha llenado más la piscina en el partido por el tercer y cuarto puesto que por la mismísima final de una copa europea. Pero a pesar de la derrota el equipo se recuperó en menos de 24 horas para batallar de nuevo contra un combatiente Padova. Una cena post partido que se transforma en una conjura: el bronce tiene que ser nuestro.

Florin Bonca, la cabeza visible de este proyecto, tiene claro que tiene en sus manos un proyecto con mucho recorrido. Y es que, a pesar de no llenar las vitrinas con otra copa, el Mataró se carga la espalda de experiencia. Se consolida entre la burocracia del waterpolo continental y esgrime un nombre a base de constancia y trabajo. Ya van tres años de finales europeas. Nos hemos acostumbrado. Cuánto en falta lo vamos a echar el día que nos falte. Así pues, que por muchos años sean.

twitter-bird@francescandres

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